Luis Piedrahita: «Puedes saber más de una persona viendo su nevera, que con un análisis de orina»

Humorista, ilusionista, guionista, escritor y director de Cine. En cualquiera de esas artes podemos encontrar al polifacético Luis Piedrahita (A Coruña, 1977), que llega este viernes al escenario del Teatro de Rojas con «Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas», un espectáculo que le está reportando un rotundo éxito y con el que ha conseguido agotar las localidades.

Para acercarnos a este artista, conocido popularmente por sus apariciones televisivas y por sus monólogos de humor, Piedrahita nos habla de su último montaje. «Es un espectáculo que me ha reportado una gran satisfacción. Siempre digo que me defino como un tipo afortunado. He podido dedicarme a todas las cosas que me gustan y que me apasionan, y aunque son cosas que aunque no pudiera hacer de manera profesionalmente, las haría de alguna manera», ha señalado el artista, que ironiza sobre la posibilidad de ser empleado de banca: «En mis ratos libres haría magia, ensayaría, haría bromas…».

En este nuevo show, que representa este viernes a las 20.00 y 22.30 horas, ha afirmado que «hablo de todos los temas concernientes al alma humana, menos de las amígdalas», responde entre risas al referirse al título de este montaje.

En «Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas», el artista en un monólogo humorístico reflexiona sobre «las miserias cotidianas partiendo de los objetos, que dicen mucho de las personas». Y para ejemplificarlo ha señalado: «Puedes saber más de una persona viendo la puerta de su nevera, que con un análisis de orina».

Y pone otro ejemplo, es lo que dicen los objetos que se posan en la mesilla de noche o la forma de conducir de las personas. «El que es un majadero y trata de ocultarlo en el día a día, en la conducción, lo saca», y no duda en definirse a sí mismo como: «Yo soy pusilánime, taciturno y un pisa-afloja».

Finalmente, ha recordado que cuando era pequeño le gustaba ver en la televisión a Tip y Coll, Gila y Tamariz. «Me encantaba lo que hacían y disfrutaba mucho viéndolo. Ese es el primer paso de una pasión, y es que te encante verlo, luego hacerlo es más fructífero y enriquecedor…»

Y ha puntualizado que esa pasión fue la misma que convirtió hace años en un oficio. «He conseguido que alguien me pague por hacer algo que gustosamente haría gratis», ha señalado Luis Piedrahita.

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