Lo que puede pasarte si te tragas un chicle

El origen de la goma de mascar (popularmente denominada como chicle) se remonta a los mayas y aztecas. Ellos fueron los primeros en utilizar la savia de un árbol para masticar.

Se trata de un árbol tropical llamado chiclero, aunque en dicha época era llamado por los indígenas como Tzictli. Ellos fueron los primeros en explotar las propiedades de la goma usándola para mascar, limpiar los dientes y unir objetos en el uso diario.

Durante siglos fue la savia de los árboles, la utilizada como chicle y en 1848 fue cuando se desarrolló y vendió el primer chicle comercial hecho con savia de abeto, evidentemente, en Estados Unidos. Pero no duró mucho, y finalmente en 1850 se desarrolló la primera goma de mascar hecha a base de parafina, un derivado del petróleo.

Actualmente todos los chicles comercializados son de base sintética, a la que se le añaden colorantes, sabores, aromas, edulcorantes y todo lo que surja de la imaginación de los fabricantes que puedan distinguir su producto del de la competencia.

Desde entonces, la popularidad del chicle no dejo de subir, hasta el punto en que algunos padres tuvieron la brillante idea de inventar algunas teorías para intentar rebajar el consumo de chicle de sus hijos.

Es bien conocido y demostrado que masticar chicle regularmente es malo para nuestros dientes y nuestro estómago, ya que aumenta la secreción de ácidos que pueden dañar nuestros tejidos. Sí que es bueno pero masticarlo esporádicamente, para aliviar tensiones y para engañar al hambre.

Pero… ¿Qué pasa si nos tragamos un chicle por error?

Seguramente has sentido la teoría que cuenta que si nos tragamos un chicle, se va a quedar en nuestros intestinos durante al menos 7 años, debido a que no podemos digerirlo ¡MENTIRA!

Evidentemente, al tratarse de un producto completamente sintético, su digestión no es nada fácil, y al tratarse de un producto pegajoso, los pronósticos en caso de ingestión no parecen ser muy buenas. Esto, pero, infravalora mucho la capacidad de nuestro sistema digestivo.

Nuestro chicle tragado en ningún caso se va a quedar 7 años dentro nuestro, ni pegado en nuestros intestinos, ni va a formar un tapón (a no ser de ingerir una gran cantidad fuera de lo normal de producto). Simplemente, la bola de chicle seguirá el mismo camino que el resto de los alimentos. Sus ingredientes que puedan ser digeridos, serán degradados e absorbidos por nuestro organismo, y el resto, será expulsado al cabo de unas horas con el resto de alimentos no digeridos.

Así pues, aunque no es algo recomendado, no hay peligro alguno en tragarse un chicle.

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