Aprovechados y torpes

No se haga ilusiones. A merced de torpes y aprovechados, los pensionistas españoles se encuentran entre la sartén y el fuego. Con su experiencia de la vida, de la historia, y de la política, nuestros mayores no pueden caer ahora en la algarada sistemática por la que algunos pretenden que se deslicen. El razonamiento es bien simple: el tema de las pensiones requiere responsabilidad, proporcionalidad, situarse al margen de las demagogias políticas, y mucha justicia. El resto nos llevaría a la certeza de los hermanos Marx ante las jerigonzas de cierto político que era torpe y aprovechado: «Él parecerá un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje engatusar: es realmente un idiota». Usted con su peso, no puede. Gran diferencia.

La torpeza de este gobierno es infinita como las estrellas. Presumir de una subida a los pensionistas del 0,25% sólo se le ocurre al que asó la manteca. Empezando por Cataluña y terminando por las pensiones, da la sensación que estemos ante el MIGETO, o el Ministerio Genérico de la Torpeza, que cabrea al santo Job. No hay un destello o alegría que llevarse a la boca. Lo que un día anuncian como políticas de choque, al siguiente revelan su incapacidad para llevarlo a cabo. De un solo ataque laminan el 155, aceleran la regeneración golpista y la corrupción que no cesa.

Nunca la izquierda ha tenido tantas oportunidades y réditos en lonchas de jamón y magro aprovechamiento. El PSOE, que con Zapatero congeló las pensiones y llevó al resto al borde de la quiebra económica, ahora habla de pensiones como del quinto secreto de Fátima que en breves días desvelará Pedro Sánchez. Podemos nos anuncia una versión poscutrista de la Internacional para que la canten los jubilados junto a las gasolineras. Ellos les escriben la letra sabiendo que en Cuba, en Venezuela, en Corea del Norte, y allí donde mandan los suyos, o no existe pensión alguna o las que existen no llegan al nivel de subsistencia porque hambrunas es lo que sueñan a fondo perdido hasta los pájaros.

Entre torpes y aprovechados, a los jubilados españoles no les queda más remedio que lidiar con lo que señalaba el antropólogo Levi Strauss: que la base del equilibrio en las sociedades modernas está en aceptar y saber ajustar sus contradicciones. En el tema de las pensiones españolas existen intolerables contradicciones de humanismo, de dinero, de diferencias entre comunidades, de injusticias manifiestas, de jubilaciones políticas indecentes, y de retiros inaceptables. Cierto. Pero tampoco podemos caer en demagogias baratas que juegan con las pensiones como con un préstamo. ¿Qué pasó en Grecia con los podemitas de turno? Que a la hora de la verdad las rebajaron más de un 30%. No quiero decir que nos quedemos como estamos, sino que no salgamos de malas para caer en peores. Podemos caer en Peores, y nunca mejor dicho.

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