Suprimir las notas del 0 al 10 es insuficiente

Una de las principales novedades del nuevo curso en Cataluña es la sustitución en la ESO de las notas del 0 a 10 por nomenclaturas: adquisición excelente (AE), adquisición notable (AN), adquisición satisfactoria (AS) y no adquisición (NA). El departamento de enseñanza afirma que la nueva medida da continuidad a la evaluación de primaria, que en el curso 2016-2017 ya eliminó las notas de 0 a 10. A su vez defiende que sitúa al alumno como protagonista del aprendizaje y lo acompaña para que mejore en su proceso educativo. Pero, ¿es útil esta medida?

«Establecer el grado de adquisición de competencias básicas en secundaria y asimilarlo al de primaria es una buena noticia, aunque es solo un elemento más en el conjunto del debate educativo», matizan la subdirectora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, Nati Cabrera, y la profesora de los mismos estudios Anna Espasa. «¿Qué quiere decir tener un 3, un 4,7 o un 8,2? ¿Qué mensaje se envía al estudiante? ¿En qué lo ayuda esta información? ¿Sabe realmente el alumno por qué su trabajo ha obtenido esa nota?» Son algunas de las preguntas –según las profesoras– que se tendría que cuestionar el sistema educativo. «A partir de las respuestas se entenderá por qué hay que ir mucho más allá de calificar», añaden.

En este sentido tanto Cabrera como Espasa explican que la medida no ha de ser el «centro del debate educativo». «Lo que debería ser relevante es el recorrido del estudiante, la evolución que experimenta desde el inicio del proceso de aprendizaje y el desarrollo de competencias que obtiene», matizan. «La clave de este trayecto es la evaluación continua y formativa como resultado de una formación a lo largo de la vida, en la cual el estudiante es parte activa del aprendizaje», añaden.

Más esfuerzos para ayudar al estudiante
Las dos profesoras insisten en que cada vez es «más crítico» orientar esfuerzos para ayudar al estudiante en el proceso de enseñanza y aprendizaje y darle un retorno pedagógico o feedback de «forma continuada» que lo ayude a mejorar (no solo en tres evaluaciones). «El foco tiene que ser siempre la formación integral del estudiante y promover un aprendizaje que permita avanzar de manera consolidada, segura y acompañada. Y es precisamente esa la información que hay que proporcionar al estudiante: cómo está avanzando y qué puede hacer, qué puede hacer diferente o mejor para continuar avanzando», explican. «Por eso no tendría que ser remarcable si se califica con una cifra o con nomenclatura, sino el proceso de desarrollo de competencias que experimenta el estudiante».

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