Solomillo a la gorgonzola

El solomillo es una deliciosa y tierna carne proveniente del cerdo o de la ternera. Aunque de rico sabor, se puede acompañar con salsas que le aportan más sabor y textura. El queso gorgonzola es un queso italiano similar al queso azul, pero con un sabor mucho más sutil; el solomillo a la gorgonzola combina ambos ingredientes en un delicioso plato perfecto para cualquier ocasión.

El solomillo de esta receta es carne de cerdo y su aporte principal al organismo es de proteínas de alta calidad. Estas proteínas de alto valor biológico son aquellas que contienen los aminoácidos esenciales requeridos para el correcto funcionamiento del organismo.

La principal función de las proteínas es actuar en la formación de los tejidos del cuerpo. Estos tejidos incluyen a  la piel, los músculos, los órganos y las glándulas. Incluso intervienen en la formación de algunos líquidos corporales.

Otra de las funciones importantes de las proteínas es la de producir anticuerpos. Los anticuerpos son los encargados de proteger al organismo de agentes externos que producen distintas enfermedades. Además, colaboran con la formación de las hormonas.

Para poder cumplir todas estas funciones, las proteínas deben estar presentes en la dieta diaria de personas de todas las edades.

solomillo a la gorgonzola

Ingredientes:

  • Un solomillo de cerdo
  • 250 g de queso gorgonzola
  • 150 mL de nata
  • 50 mL de vino blanco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta molida

Cómo preparar solomillo a la gorgonzola:

  1. Cortar el queso en trozos. Ponerlo en una cacerola con la nata a fuego medio hasta que se derrita. Verter el vino blanco y dejar que el alcohol se evapore.
  2. Rectificar los sabores de la salsa. El punto a conseguir, es que se sienta el sabor del queso.
  3. Cortar el solomillo en láminas de unos dos centímetros aproximadamente. Recordar que el solomillo se hace en pocos minutos, de modo que lo ideal es cocinarlo cuando la salsa de queso esté casi lista.
  4. Calentar una sartén con un chorro de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, poner a freír los trozos de solomillo con sal y pimienta hasta el punto deseado, vuelta y vuelta.
  5. Esta carne de cerdo debe comerse cocida, pero evitando que se seque en exceso. El punto ideal (aunque depende de gustos) es ligeramente rosado en su interior.
  6. Servir los trozos de solomillo bañados en la salsa de queso.

Prueba esta deliciosa receta, fácil de hacer pero llena de sabor. Acompáñala con una fresca ensalada verde o con unas patatas horneadas con romero y aceite de oliva.

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