Paul Simon y las segundas oportunidades

El legendario compositor e intérprete Paul Simon lanza
In The Blue Light
, su álbum número 14 de estudio. Producido junto a su viejo colaborador Roy Halee, se beneficia de portentosos músicos como Wynton Marsalis, Bill Frisell, John Patitucci, Joe Lovano, Sullivan Fortner o el conjunto de cámara neoyorquino yMusic.

«Este álbum consiste en canciones lo suficientemente extrañas como para haber sido pasadas por alto la primera vez. Rehacer arreglos, estructuras armónicas y letras que no aclaraban su significado me dio tiempo para ver mejor en mi propia cabeza lo que quería decir, o darme cuenta de lo que estaba pensando y hacerlo más fácil de entender», explica el propio Simon.

Más que una recreación sin más, In The Blue Light es una suerte de hermenéutica musical que el genio, en la hora del crepúsculo creativo, se ha tomado muy en serio, como un quizá último ajuste de cuentas personal; porque quien escribe una canción que considera especial y ve que es pasada por alto, sufre. Simon ha querido así resucitar, en una especie de «si no quieres taza, taza y media», algunas de esas piezas ignoradas por crítica y público y que considera dignas de mejor suerte. El privilegio de la «segunda oportunidad» se lo llevan canciones grabadas en There Goes Rhymin’ Simon (1973), Still Crazy After All These Years (1975), One-Trick Pony (1980), Hearts and Bones (1983), The Rhythm of The Saints (1990), You’re The One (2000) y So Beautiful Or So What (2011).

Entre los muchos músicos que se unen a Simon en este esfuerzo destacan el bajo John Patitucci, presente en la mayor parte de las grabaciones, el trompetista de jazz de Nueva Orleans Wynton Marsalis, que imprime sabor picante a los temas más rítmicos, el guitarrista Bill Frisell y los bateristas Jack DeJohnette y Steve Gadd. Dos de las composiciones grabadas con el sexteto del conjunto de cámara neoyorquino yMusic, «Can’t Run But» y «Rene and Georgette Magritte with Their Dog After the War», dan un punto cinematográfico e intrigante a las originales, entre clarinetes, violines, trompetas, flautas, chelos y violas.

Pero las más altas cotas de emoción llegan con «Love», un cruce entre Nat King Cole y Lee Hazlewood, así como el piano magnífico de Sullivan Fortner y la trompeta «a lo Miles» de Marsalis en «How The Heart Approaches What It Yearns», o en la mágica transformación de «Darling Lorraine», donde suena como un fantasma la guitarra de su llorado compañero a la guitarra Vincent Nguini, fallecido en 2017.

¿Suena a despedida?
«Es inusual que un artista tenga la oportunidad de revisar obras anteriores y repensarlas -prosigue Simon-; modificar, incluso cambiar por completo partes de los originales. Esto también me dio el regalo de tocar con un grupo extraordinario de músicos con los que no había grabado antes. Espero que el oyente encuentre estas nuevas versiones de canciones antiguas renovadas como una nueva capa de pintura en las paredes de una vieja casa familiar». Suena a despedida. Sería una pena que este prodigio fuera el último trabajo de Paul Simon. Lo que es cierto es que la traca final de su Homeward Bound-Farewell Tour será el 22 de septiembre en el Flushing Meadows Corona Park. ¿Después? Nadie lo sabe más que él.

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