Montero abre la puerta a retrasar los Presupuestos

El laberinto político que el Gobierno debe superar para armar una mayoría que le permita dar luz verde a los Presupuestos Generales del Estado ya le hace plantearse que necesitará jugar el partido en la prórroga. La aprobación de estas cuentas –normalmente en septiembre– es fundamental para el objetivo de Pedro Sánchez de llevar la legislatura a su término, mediados de 2020. Y el rechazo a la senda de déficit de Podemos ya puso al Gobierno sobre aviso de que el no iba a ponérselo fácil. El apoyo del grupo de Pablo Iglesias resulta fundamental para sacar adelante las cuentas, aunque igualmente deberá seducir a los nacionalistas catalanes.

Así, ayer fue la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la encargada de allanar el terreno de negociaciones que deparará el nuevo curso: «Si no da tiempo a que se pacte con los grupos políticos en el mes de septiembre podemos presentarlos en noviembre e igualmente y entrarían en vigor el 1 de enero, porque evidentemente lo importante es llegar a un acuerdo», aseguró ayer en una entrevista con la agencia Efe.

Según explicó, se ha planteado a los grupos la posibilidad de pactar medidas que se incluirán en los futuros presupuestos durante las negociaciones para la aprobación de la senda de déficit para el periodo 2019-2021, que volverá a las Cámaras a finales de este mismo mes. Montero aseguró estar confiada en que logrará «apoyos suficientes para superar la negativa a la tramitación», es decir, los posibles vetos, y planteó que si una formación política está de acuerdo con una parte del Presupuesto pero no con otra «a lo mejor la expresión de su voto tiene que ser una abstención».

El futuro Presupuesto, insistió, tendrá «un alto componente social» y avanzará en «la recuperación de los derechos perdidos» durante la crisis. En ese sentido, ha apuntado que las cuentas restablecerán la posibilidad de que las cuidadoras no profesionales de dependientes puedan cotizar a la Seguridad Social y recuperará parte de la financiación que se daba a las comunidades autónomas para estos servicios.

En cuanto a las pensiones aseguró que «el Gobierno siempre ha querido que se vayan actualizando conforme a lo que se actualiza el coste de la vida», aunque reconoció que es una materia que corresponde al Ministerio de Trabajo y que dependerá de «los elementos» con que se cuente. Este Presupuesto tendrá, en caso de que el Ejecutivo consiga sacar adelante la senda de estabilidad presupuestaria para el periodo 2019-2021, un techo de gasto de 125.064 millones, un 4,4% más que en 2018. Sin embargo, este límite podría requerir un «ajuste» si la flexibilización de la senda de corrección del déficit propuesta por el Ejecutivo vuelve a rechazarse en las Cortes, algo previsible por la negativa del PP, con mayoría absoluta en el Senado.

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Si finalmente se vuelve a la senda anterior, el ajuste presupuestario ascendería a unos 1.200 millones –ya que el Estado vería relajado su objetivo de déficit en una décima del PIB con la nueva senda-, algo que «puede hacerse sin mucho problema (…) aumentando ingresos básicamente».

El Ejecutivo ya prevé incorporar modificaciones impositivas en las cuentas del próximo año, entre las que destaca el establecimiento de una tributación mínima del impuesto de sociedades del 15% sobre la base imponible, que actualmente está en el 19%, cuando el tipo nominal es del 25%. Sin embargo, otros impuestos como el digital (calificado por Montero de «inminente») o el de la banca han quedado aplazados por el momento.

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