Macron propone reformar la OMC para evitar una guerra comercial devastadora

Emmanuel Macron puso fin al consejo anual de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) lanzando un llamamiento urgente a la «refundación» del multilateralismo liberal / económico, para evitar unas guerras comerciales que pudieran ser devastadoras. La OCDE se fundó el 16 de 1948, en el marco del Plan Marshall, como foro de diálogo y cooperación entre los EE. UU. y Europa. Setenta años más tarde, el comportamiento diplomático, advertencias y política comercial, en marcha, proyectada y temida, del presidente Donald Trump, han abierto un abismo de incertidumbres amenazantes para las relaciones de los aliados trasatlánticos.

Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, se pregunta si las reuniones trasatlánticas de la Organización que reúne a todas las grandes democracias industriales avanzadas tienen todavía «razón de ser».

Asumiendo un liderazgo personal, el presidente Macron decidió pronunciar una gran conferencia, al final de la cumbre anual, este miércoles, lanzando un vigoroso llamamiento a la «refundación del multilateralismo liberal y comercial», por estas razones: «El sistema actual es insatisfactorio. Pero es preferible intentar salvarlo y reconstruirlo, antes que asesinarlo a estacazos».

De entrada, Macron avanza una iniciativa de fondo, por negociar entre los aliados trasatlánticos: reformar la Organización Mundial del Comercio (OMC), «una institución preciosa, pero cuyas reglas no están adaptadas a los problemas de hoy y mañana». A dos días de las posibles tasas / impuestos «punitivos» sobre el acero y el aluminio, con las que amenaza la administración Trump, no solo a los «aliados» europeos, el presidente francés dice compartir la «inquietud» norteamericana sobre el «mal funcionamiento de algunos organismos internacionales», pero considera indispensable preservar unas instituciones y organizaciones internacionales que deben ser “profundamente reformadas”.

Desde la tribuna de la OCDE, haciéndose eco de las inquietudes del resto de los aliados europeos, el presidente Macron ha propuesto iniciar «inmediatamente» unas consultas multilaterales que debieran culminar con una reforma de fondo de la OMC, antes de la cumbre del G20 que debe celebrarse en Argentina antes de finales de año.

EE.UU. no abre la mano
Horas antes de que Macron avanzase su iniciativa, el secretario de Estado norteamericano para asuntos comerciales, Wilbur Ross había defendido el proteccionismo comercial con una declaración patriótico / nacionalista: «Todos los países tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos. Quizá sea un punto de vista populista, pero es el nuestro».

Ross, multimillonario que hizo fortuna comprando empresas en dificultades y «reestructurándolas», dejó en suspenso la amenaza nada virtual de imponer tasas de un 25% a las importaciones de acero y de un 10% sobre las importaciones de aluminio. A juicio de Trump y su representante en la OCDE, China y la Unión Europea (UE) tienen políticas comerciales muy «similares».

En su discurso de altos vueltos diplomáticos, Macron no deseó «polemizar» con el representante del gobierno de los EE.UU. pero sí desgranó un largo rosario de amenazas que pudieran ser catastróficas para el comercio y la prosperidad común, en los aliados trasatlánticos se dejasen arrastrar hacia el abismo de una temible guerra comercial.

A juicio del presidente francés, «el multilateralismo no es una suma de relaciones bilaterales: es un diálogo a varias voces, una polifonía de acción y pensamiento… a través de esa polifonía debemos aprender y reinventar unas nuevas relaciones más justas y benéficas para todos».

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