Lo que debes hacer si te roban el coche y otros contratiempos que te pueden arruinar las vacaciones

En España se produce un robo de coche cada tres minutos y medio, lo que supone una media de 425 vehículos sustraídos al día, o lo que es lo mismo, un total de unos 155.000 coches robados al año en nuestro país. Son cifras recogidas en un estudio realizado por la empresa Detector, según las cuales España es el tercer país europeo donde más robos de coches se producen, sólo por detrás de Italia y Reino Unido, con casi el 20 por ciento de los robos de automóviles de toda Europa. De hecho, las zonas de vereaneo y de vacaciones
son sitios donde se suelen producir más robos de vehículos. A la hora de solicitar una indemnización al seguro hay que seguir una serie de pasos.

Lo primero que tienes que hacer es tramitar una denuncia antes de contactar con la central receptora de alarmas, que iniciará un protocolo para localizar el coche. Si por el contrario no cuenta con localizador, acude a la comisaría más próxima a denunciar los hechos ante la policía, contacta con tu aseguradora y envíale copia de la denuncia formulada para abrir parte. Después, infórmate debidamente de la cobertura que comprende la póliza del seguro. Si pasados 30 días naturales no se ha localizado el automóvil, será declarado «oficialmente» desaparecido y se podrán iniciar los trámites para obtener la correspondiente indemnización.

Una vez transcurrido ese tiempo, con el justificante del pago del último Impuesto Municipal de Circulación, el justificante de la baja temporal del coche, el informe de los propietarios que ha tenido el coche, original de la denuncia, DNI del propietario y llaves acude a las oficinas de la aseguradora. Con toda la documentación, los peritos harán una valoración para proceder a la indemnización. Recuerda que en caso de no estar de acuerdo con la cuantía fijada puedes reclamar acudiendo al Defensor del Asegurado, un servicio gratuito dependiente de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, para exponer la queja.

Midas Connect
Aunque desde Midas tienen la solución perfecta para evitar que este contratiempo te pueda arruinar las vacaciones. A través de Midas Connect, con un precio de 60 euros, podrás controlar en tiempo real la ubicación de tu vehículo a través de un GPS, y así sabrás donde has aparcado en cada momento. Además, para incrementar la seguridad de tu vehículo, te avisará cuando detecte que el vehículo se pone en marcha.

Hasta, con un solo clic, podrás controlar lo que hace tu hijo cuando le dejas el coche, anotar tus kilómetros e intereses, además de avisar en caso de accidente, avería o malestar. Se enviará un SMS con la localización exacta de tu ubicación, para que acudan en tu ayuda lo más rápido posible.

Evitar contratiempos
Asimismo, para evitar muchos contratiempos ante los millones de desplazamientos este verano, Midas indica que la comprobación del líquido de frenos, la revisión de los neumáticos y un correcto uso del sistema de climatización, además de la comprobación de los niveles de aceite son algunos de los puntos que debemos tener en cuenta antes de partir:

-Neumáticos: Con el calor, la presión del neumático varía y especialmente si el viaje que se va a realizar es largo, ya que pueden llegar a acumular temperaturas muy elevadas. Sobre todo, si la rueda es antigua, la medida de la presión antes de iniciar el trayecto es uno de los elementos de seguridad más importantes del vehículo.
La presión de los neumáticos se debe realizar periódicamente y sustituirlos cuando la profundidad del dibujo de la goma sea inferior a 1,6 milímetros o sufra deformaciones, golpes o desgaste irregular.
Una mala alineación de las ruedas afecta al desgaste de los neumáticos y a otros elementos de la dirección y la suspensión del coche. Revisa los elementos de suspensión cada 20.000 kilómetros.

-Aceite y filtro: Antes de hacer un desplazamiento largo con nuestro vehículo es esencial revisar el nivel de aceite y saber exactamente cuándo fue la última vez que lo cambiamos. Puede que nos toque hacer el cambio en nuestro lugar de destino, así que es mejor anticiparse y viajar con el aceite y los filtros revisados y en perfecto estado. Esta comprobación resulta vital para cualquier coche, pero aún más para los diésel con filtros antipartículas, ya que haremos buen uso de ellos durante los atascos que quizá encontremos en las carreteras.

-Líquido refrigerante: Este es otro de los elementos que conviene revisar antes de los viajes y especialmente con las altas temperaturas que se experimentan en los meses de verano. Con el objetivo de evitar sustos en la carretera por un calentamiento del motor del coche, hay que controlar, antes del inicio del viaje, el nivel del líquido refrigerante y su estado de conservación. Si no está en buen estado, será necesario cambiarlo.

-Circuito de climatización: El sistema de climatización del vehículo está considerado por las empresas de mantenimiento del motor como Midas, como un elemento de seguridad vital en la carretera y de especial importancia en la operación salida de verano. Comprobar la carga de aire y su perfecto funcionamiento asegurará el confort y bienestar para el conductor durante las horas de conducción. Las altas temperaturas al volante son muy peligrosas y pueden influir en la seguridad vial del conductor. Evita momentos de somnolencia, fatiga y distracción en las carreteras.

-Sistema de frenado: Es recomendable controlar el estado de las pastillas de freno cada 10.000 kilómetros, y es que cada frenazo provoca inevitablemente el desgaste de las piezas de fricción: pastillas, zapatas… Para detectar posibles fallos en los frenos, los síntomas más habituales son: variación de la trayectoria al frenar, cambios en el recorrido del pedal, falta de potencia y precisión al realizar la maniobra de frenado o encendido del testigo de frenos. Los discos de freno deben comprobarse cada vez que se cambien las pastillas y sustituirse cuando el disco esté ovalado, oxidado, arañado, presente un reborde o el espesor sea inferior al límite establecido por el fabricante. Es más, periódicamente debe comprobarse el líquido de frenos y sustituirlo cuando la temperatura de ebullición sea inferior a la establecida.

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