Las leyendas, un pequeño trozo de nuestra historia

En los ojos de Mónica Arrizabalaga (Pamplona, 1973) brilla la claridad del periodista riguroso. Una cualidad básica en un oficio llamado a contar verdades, pero que a veces se enreda en la mentira ajena hasta hacerla propia. Con esa premisa, la de la honestidad, la periodista de ABC se adentró en un mundo que tiene mucho de ficción y, sin embargo, está anclado a la realidad: el de las leyendas. «España: la historia imaginada» (Espasa) es mucho más que una recopilación de las historias que llevamos tanto tiempo contándonos que han pasado a formar parte de nuestra Historia. Es una aproximación a uno de los géneros narrativos más fértiles y persuasivos.

De la Mesa del rey Salomón a Don Pelayo y la Cruz de la Victoria; aquella batalla que el Cid ganó muerto, las cuentas del Gran Capitán, la campana de Huesca, los amantes de Teruel, el entierro del señor de Orgaz… Hasta el pueblo maldito de Ochate o los ladrones de órganos tienen cabida en estas páginas, divididas en históricas, fantásticas y contemporáneas, y cuyos protagonistas nos suenan tanto que, en muchos casos, no sabemos dónde acaba la realidad y empieza la ficción (y viceversa).

«Es una zona fronteriza, un terreno entre la realidad y la fantasía donde todo se mezcla», explica Arrizabalaga. Ella se adentró allí «espada en mano», en busca de la verdad, pero se encontró «con que aquello no tiene nada que ver, porque hay verdades en las mentiras y, en cambio, la realidad muchas veces no dice lo que había detrás». Sólo un ejemplo: el de la chica de la curva, con la que todos hemos temido toparnos en mitad de una angosta carretera. «Sabemos que no existe, pero hay un trasfondo, un miedo que sí es real. Es una verdad que hay detrás».

Peso en la Historia
En esa especie de «realidad inventada» hay muchas que tienen un trasfondo real y que, incluso, han llegado a saltar a… ¡los libros de Historia! Se pueden imaginar que hablamos de Rodrigo y la «pérdida de España». De ahí su inclusión en el libro. «Algunas, como esa, han tenido mucho peso en nuestra historia. Marcó mucho, durante mucho tiempo, y por toda la geografía española hay algún recuerdo». El origen de estas historias, la intención con la que fueron inventadas, es tan diverso como el país que las vio nacer. «Hay muchas intenciones, incluso de tipo político, que lo estamos viendo todos los días. Tendemos a admirar todo, por eso se nos caen los ídolos en cuanto tienen una mancha».

Lo que está claro es que perduran en nuestra memoria, por mucho que pasen los años. «Igual ayudan a la gente a vivir o le dan esperanzas… No me atrevería a sacar una conclusión o dar una definición de lo que son, porque son muy diversas, es un batiburrillo… Es un país anárquico». Una Historia, la nuestra, de la que la periodista ha aprendido «muchísimas pequeñas cosas» gracias a este libro.

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