La contundente respuesta de una comensal a una broma de su pareja

First dates

First Dates, con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible.

Este jueves les tocó estrenar el programa a los jóvenes. Empezó presentándose Miriam, una sevillana de 21 años que tenía muy claro lo que no buscaba en un hombre: «No quiero a un hombre machista, que no sea capaz de aceptar cosas nuevas y que me mantenga anclada a la rutina». En segundo lugar llegó Sergio, también sevillano y también de 21 años, pero no pudo ver directamente a la persona con la que iba a compartir la noche. Miriam le esperaba en un cuarto completamente a oscuras al que tuvo que entrar Sergio para buscarla en la penumbra y besarla en la boca. Si en el beso había buenas vibraciones, los dos pasarían a sentarse en la mesa.

Ambos quisieron ir para adelante con la cita, y en cuanto se encendieron a las luces y empezaron a hablar se sorprendieron al comprobar que viven en el mismo barrio de Sevilla, pero nunca antes se habían visto. Como reflexionó Sobera «si viven en el mismo barrio y no se han conocido, por algo será», y tal vez sea porque son dos personas poco compatibles. De hecho, al final ninguno de los dos quiso ir a a la segunda cita.

También la segunda pareja de la noche era de jóvenes con la mayoría de edad recién cumplida. Jesús, un murciano de 21 que estudia enfermería, llegó al restaurante del amor con la verdad por delante: «Yo soy un poco pijo: me gusta la ropa de marca, los móviles buenos, los coches caros…». Junto a él se sentó a cenar Laura, una almeriense de 18 años que vive en Murcia y que reconoce que le «gusta gustar, arreglarme, hacerme fotos para subir a mis redes sociales…». Tampoco hubo mucho sintonía en la cita de Jesús y Laura, y aunque él sí quiso volver a ver la andaluza, ella alegó que «no es mi tipo de chico».

Otra pareja más de jovencitos tomó asiento en First Dates, y también andaluces. Ella, Laura, es una malagueña de 20 años que estudia derecho y busca un hombre «con proyección de futuro, que aspire a ser algo». Su pareja fue Samuel, un sevillano cuatro años mayor que ella y que se prepara para convertirse en funcionario de prisiones. La primera impresión para Samuel fue buena, pues pese a ser ella más pequeña el sevillano la vio como una chica madura y experimentada. Su aspecto físico no le agradó tanto, pero tampocó le disgustó lo suficiente como para perder el interés en la cita.

Samuel, muy confiado en la cita, recibió ya cuando la cena estaba acabando un «guantazo» por parte de Laura. Él quiso ir directo y le preguntó a la malagueña si tendría una segunda cita con él y ella, sin rodeos, le respondió que sí. «¿Y tú?», quiso saber Laura. «Te lo diré luego», respondió el sevillano, a lo que Laura respondió con contundencia: «Muy bien, pues entonces te digo que no». Pese a este pequeño desencuentro, finalmente los dos jóvenes decidieron tener una segunda cita.

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