La ciudadana y el policía

Cuando vean el titular de esta información, seguramente varios lectores se lanzarán rápidamente a escribir en Facebook que si esta noticia es una chorrada; que si el buen periodismo es esto, vamos apañados; que si vaya notición insustancial; que si la Policía Local de Toledo nunca está cuando se la necesita…

Sin embargo, quienes presenciaron la escena -y, por ende, la fotografía que ilustra estas líneas- destacan el afecto con el que el policía local atendió a la señora sentada en el escalón de la puerta del número 8 de la calle de san Cipriano.

Eran las 19.30, aproximadamente. La buena mujer había caído al suelo debido a un traspiés mientras esperaba la salida de la Virgen de la Esperanza de la iglesia de san Cipriano, en su día la procesión más larga de Toledo y más venerada -dicen algunos entendidos- que la Virgen del Sagrario, patrona de la capital de Castilla-La Mancha.

El agente municipal que aparece en la fotografía se interesó por ella, que estaba consciente a pesar del golpe. La señora se quejaba de dolores en un brazo y prefirió que llamaran a un familiar, para que la recogiera en un vehículo, en lugar que dieran aviso a una ambulancia.

Alrededor de unos veinte minutos pudo tardar el familiar en llegar para recoger a la mujer a la entrada de la calle de san Cipriano. El agente la acompañó amablemente hasta el vehículo.

Al policía no le darán ningún reconocimiento, ni siquiera recibirá una palmadita de sus superiores, pero seguro que la señora le estará siempre agradecido. Esa mano tendida del agente, mientras la mujer se recuperaba sobre el escalón, seguro que en esos momentos tranquilizó más que cualquier analgésico.

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