Juan Carlos Mesa: «Diseño igual para mujeres de 70 años cómo para las veinteañeras»

Juan Carlos Mesa es un diseñador que, ha dedicado más de 20 años de su vida a la confección y al estilismo de moda, hace dos años, que sacó su propia firma de moda «Maison Mesa» la cual el propio diseñador clasifica como una f
irma clásica vanguardista.

Cuenta con una gran experiencia laboral que le ha permitido conocer diversos ámbitos del mundo de la moda y sacar lo mejor de cada uno de ellos, entre sus distintos proyectos anteriores, Juan Carlos Mesa dio su primer gran paso junto a la firma Jesús Del Pozo, con la que estuvo cuatro años, también ha formado parte de la colección de una de las temporadas de las marcas internacionales, como Blanco o Springfield, ha colaborado en revistas como Harper’s Bazar y su último proyecto fue como director creativo de la firma Agatha Ruiz de la Prada, el cual duró 14 años.

El creador de «Maison Mesa» ha charlado con ABC para dar a conocer como es él y la nueva firma de moda que le acompaña en su día a día.

Para los que no te conozcan, ¿Cómo te definirías?

Me defino con una mentalidad clásica vanguardista, es decir me gusta tanto estéticamente como filosóficamente el mundo de las vanguardias clásicas. Soy muy clásico, pero dentro del clasicismo lo que más me gusta es su parte radical.

Por ejemplo, cuando compras un Miró, tu estas llevando a tu casa un cuadro de hace 100 años, que a pesar de la cantidad de años que tiene, la gente que no lo conoce, cuando lo ve, puede pensar que es una tontería que un niño podría pintar, es decir, hay clásicos vanguardistas, hay cosas que son de toda la vida, pero a día de hoy son igual de modernas o más que en su momento. Yo cuando me veo me considero muy clásico pero vanguardista porque a día de hoy creo que no está del todo asumido.

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¿Por qué decidiste adentrarte en el mundo de la moda?

Me venía en sangre, mi madre, mi abuela, mi tía, todas ellas eran modistas, entonces era algo que me venía de toda la vida. Pero en realidad a mí me llamaba la atención todo el mundo del arte muchísimo. Yo quería hacer moda, pero era un mundo muy caro, todo eran escuelas privadas, hasta hace poco no comenzaron los institutos públicos, no había universidad y además era muy difícil enterarte de plazas nuevas y cuando te enterabas era muy difícil entrar. Sobre todo, para una familia humilde como la mía, que era imposible pagarlo. Entonces comencé haciendo cosas de arte, y a partir de ahí, me enteré de pequeñas cosas de moda que eran públicas y no tuve freno, empecé en la moda y me enamoré.

Mi madre al principio no quería que me dedicase a ese mundo, ella decía: «Es un mundo donde se trabaja una barbaridad, un trabajo muy esclavo, muy poquito agradecido y se cobra muy poco para todo lo que se trabaja». Pero era mi vocación y sacaba notas increíbles, siempre intentaba ser el mejor de clase.

Y dentro de la moda, de todos tus proyectos, ¿Qué es lo que más has disfrutado?

La verdad que todo lo que he hecho me ha encantado, no me puedo arrepentir de ni una sola cosa porque con todo me he divertido y he aprendido un montón. Pero si tuviera que quedarme con dos cosas, la primera sería con mi primer gran diseñador, mi gran maestro con el que aprendí, con Jesús Del Pozo. Yo ya le conocía y ya me lo habían presentado, pero el día en el que me llamó para formar parte de su taller, se me saltaron las lágrimas. Ese día cuando yo recibí la noticia estaba solo en casa, algo muy raro porque en mi familia éramos muchos y siempre había varias personas, pero justo ese día estaba solo en casa. Yo saltaba por toda la casa llorando de la alegría. Fueron cuatro años maravillosos. Y la segunda cosa maravillosa, han sido mis últimos 15 años en Agatha, han sido maravillosos, donde he hecho lo que he querido en todo momento, libertad creativa absoluta y haces todo lo que se te ocurra en este mundo.

¿A todos los que se quieren adentrar en el mundo de la moda, que consejo les darías?

«El que la sigue, la consigue». Esto es una carrera de fondo, hay que mantenerse, Si tu sigues y sigues con la tuya, al final tienes un 95% de posibilidades de que tu proyecto salga adelante, lo difícil es aguantar el tiempo necesario dedicándote a eso sin ganar dinero, echando muchísimas horas y mucho esfuerzo, pero si lo mantienes, llega tu recompensa.

¿Ha habido algún momento en el que lo hayas pasado mal?

Si, pero son ratitos cortos. Son normales y estimulantes, en el momento te sacan de quicio, como en cualquier desfile, sobre todo yo que intento hacer cosas desorbitantes, cuando estaba en Agatha hacía 60 salidas como si fuésemos «Dior», ahora que estoy solo hago 40, como si esto fuese un casoplón de 500 modistas. Entonces, eso a veces, el querer acaparar tanto, te hace pensar que se te va a escapar algún hilo y va a arrastrar todo, pero al final todo sale bien, si lo haces todo con cabeza, al fin y al cabo, cuando hay pequeños deslices, son cosas normales de las que al final te ríes y no tienen importancia.

ABC

Adentrándonos en tu último proyecto, «Maison Mesa», ¿Cómo surge?

Yo siempre he hecho mi trabajo independiente de las demás casas, siempre bastante underground, con muchos amigos, pequeñas colecciones que mostrábamos en pequeñas presentaciones donde se mezclaba música, video, cada amigo hacía una cosa y
realizábamos cosas en conjunto.

Desde el principio en Agatha hacía mis colecciones independientes, pero la firma absorbe una barbaridad, es mucha cantidad de trabajo y además disfrutas tanto que te centras solo en eso. Yo llegue hacer 1.500 diseños por temporada, luego tenía diversas colecciones y muy distintas entre ellas, una de ballet clásico, otra de ópera, otra de perros, pues una barbaridad de cantidad que hace, que es justo lo maravilloso que tiene y por eso he aguantado yo 15 años en la firma. Pero me absorbía tanto que mi parte personal se quedó aparcada. Con el paso del tiempo, esa pequeña hormiga que tienes en tu interior de sacar tus cosas propias, se va haciendo grande hasta que un día dije no puedo más. Tengo que sacarla. Lo hablé con «Ágatha, lloramos tres horas de los grandes momentos que habíamos compartido. Y me lancé con mi propia firma, «Maison Mesa».

El nombre comparte un doble punto gracioso, por un lado, Maison en francés,
es un término que siempre se ha utilizado para clasificar las casas de diseño de moda

, como Maison Dior y, por otro lado, mesón dicho literalmente en castellano, hace referencia a un mesón de carretera, a mí era algo que hacía muchísima gracia, me parecía total. El nombre ha llegado a confundir tanto que mucha gente se piensa que «Maison», tal y como se escribe, es mi nombre. Me parece muy divertido que la gente se piense que ese es mi nombre.

¿Si tuviese que clasificar tus diseños como los clasificarías?

Igual que a mí. Clásica vanguardista, aunque dependiendo del momento, a veces es más vanguardista que clásica y en otros momentos, es al revés. Es un poco como yo, cuando lo ves parece que es punk, pero después todo son vestidos de tul, sedas, que acaban con pinchos o formas geométricas que acaban teniendo formas muy distintas ha como empezaron. Dan un mensaje contemporáneo de hoy en día. Es un clásico extremo o por lo menos eso intento.

ABC

Hace tiempo te declaraste retro futurista de los años 60. ¿Sigues plasmando igual tus diseños?

Me declaro muy fan del retro futurismo, sobre todo de los años 70. A mí siempre me llamó mucho la atención el futuro, aunque con el paso del tiempo me di cuenta que el futuro es igual en tendencias de la moda que en el pasado, por tanto, sigo manteniendo esas ideas.

¿En qué te inspiras a la hora de diseñar, como consigues transmitir tu forma de ver el mundo?

Lo que más me ayuda a trabajar la mente es imaginándome las cosas como objetos artísticos, como si estuviese haciendo una foto ya terminada, una joya, miro mucho las obras terminadas. Me da igual que sea un cuadro, una bola, un mechero, al final es la forma con una cierta textura o materia y el colorido. La combinación de esas tres cosas, que puede ser en un video o un objeto que te encuentras en la calle, una experiencia, eso es lo que a mí me hace plasmarlo y llevarlo a un diseño.

¿En qué te has inspirado para tu última colección?

Para esta última colección me he inspirado sobre la influencia que tiene la energía cuando se contemplan formas geográficas simples. Por ejemplo, tu cuando ves un círculo, en un principio te suele transmitir una paz, sensación de algo completo, algo perfecto, eso te transmite una energía, que, cuando es un círculo suele ser energía positiva, de relax. Si a ese círculo además le añades un color, como es el amarillo, piensas en el sol, te transmite energía veraniega, eso juega con tus formas de ver las cosas, a eso le añades una textura y lo que te transmite cambia muchísimo que además si te lo pones, la sensación ya es enorme. Entonces de un simple circulo, cuando le das a esa forma un color, una textura y lo llevas a una prenda que te puedes poner, transmite muchísimo y te ves con una energía totalmente distinta que es lo que busco al final del todo.

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¿A qué público transmites tus diseños?

No hago ropa para ningún público en sí. Mis diseños son maravillosos para cualquiera que se los ponga, quizás un diseño le puede gustar tanto a una mujer de 80 años como a una de 20 años. Yo simplemente busco que guste y se sienta bien con él quien se lo ponga, sea como sea. Por ejemplo, mis desfiles cuentan con mujeres de todos los tipos, altas, bajitas, delgadas, gorditas. Lo importante es sentirte bien tengas la edad que tengas o seas como seas. A mí me han llegado a decir que como he podido presentar las cosas así, sin embargo, en general ha tenido mucha mejor aceptación de lo que yo podía imaginar. En este último desfile ver tantas mujeres diferentes ha gustado mucho. Han visto que la moda puede llegar a quedar bien a cualquier persona sea como sea y se vean ideales tan y como son.

¿Por qué elegiste La Latina como escenario de tu último desfile, como lo organizaste?

Hablando con Pepa Bueno, la directora de ACME, me propuso hacer algo más especial en el barrio de La Latina. Pensé que era una gran idea a pesar de que era una locura. A mí que me encantan los retos y hacerlo en un sitio tan real como es en la calle, me parecía algo perfecto. La colección estaba basada en la energía y la calle iba a trasmitir muchísimo, al ser una colección de verano y al hacer buen tiempo, pensé que era una oportunidad ideal para hacerlo allí. Además, siempre queremos acercar la moda a la gente de la calle y no hay mejor manera de hacerlo que en plena ciudad.

En cuanto a la organización, 750 metros de pasarela, casi un kilómetro, yo no me lo podía creer. Necesitábamos 30 modelos porque con ese recorrido era imposible que volviesen las modelos al punto de partida para cambiarse. En Cibeles puedes hacer 60 salidas con 16 modelos, pero al tener tanta pasarela era imposible. La logística era lo más difícil, se bloquearon 3 calles, más de mil sillas para la gente, una zona más protegida para los invitados de la firma… Eso fue lo más difícil. Lo hicimos con ACME, Madrid es Moda, La Asociación de los Empresarios de La Latina y Madrid Capital de Moda. Fue algo conjunto que además se quería demostrar que la moda era algo cultural, en vez de que durase solo lo que sería el desfile, duró un fin de semana entero. Tras el desfile se hicieron distintos talleres para niños sobre moda, hice un masterclass de moda y el domingo acabamos con más talleres para niños y un gastro festival, cada local de la zona diseñaba una tapa inspirada en la colección. Fue una fusión de distintos mundos que enseñaban que la moda no es solo ocio, también es algo educacional y algo que da trabajo a muchas personas. Fue maravilloso.

En entrevistas pasadas declaraste que no te importaría volver hacer moda como en Blanco o Springfield de manera masiva, dedicarte al «pret-a-porter» ¿Sientes más cerca el momento de sacar miles de prendas y dejar a un lado las piezas exclusivas?

Ojalá, a mí me encantan muchas cosas, todo lo que sea emocionante me gusta. Desde hacer una pieza exclusiva, como ver a miles de personas con una camiseta mía. He estado tanto en empresas elitistas como en empresas salvajes como Blanco. A quien no le gusta vestir en vaqueros con una camiseta básica. Me parece muy divertido poder hacer ropa para todos los días. Si tuviese la oportunidad de hacer un producto masivo lo haría.

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