José Luis Rodríguez Zapatero: del «diálogo» a la crisis letal de España

Cuatro años después de que un «joven diputado anónimo de León» fuese elegido por sorpresa secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero ganó en marzo de 2004 las elecciones más convulsas de España. La conmoción que causó el 11-M y las maniobras de manipulación política, mediática y social ocurridas en aquel trágico final de campaña, desembocaron con Zapatero en La Moncloa. Su primera decisión marcó buena parte de su mandato: como símbolo de un cambio radical, ordenó retirar las tropas españolas de Irak. Atrás quedaron la «foto de Las Azores», la incisiva campaña social de la izquierda por el «No a la guerra», la gestión del «Prestige»… Zapatero llegaba al poder de forma inopinada, con una sociedad en shock, y con ERC como «socio preferente».

En 2004, Zapatero ganó las elecciones bajo la conmoción social de los atentados terroristas del 11-M. Así lo reflejó ABC, en el año en que el PP perdió la mayoría absoluta cosechada por Aznar, y pasó a la oposición.La frase pronunciada por Zapatero en el Senado –nación es un concepto discutible y discutido– sirvió para abrir de un modo virulento y conflictivo el melón de una reforma constitucional que no tuvo recorrido. Pero sí permitió al entonces lendakari Ibarretxe, presentar en el Congreso un proyecto basado en la creación de una nación vasca; y consintió al Parlamento de Cataluña aprobar una fallida reforma estatutaria que, en 2010, tuvo que derogar y reinterpretar el TC. Cataluña ni podía «sentirse» nación, como sostenía en su preámbulo, ni debía aspirar a serlo, sentenció el TC.

Zapatero, que quiso convertir la «cintura», el «diálogo» el «buenismo» y la «aritmética parlamentaria» en una ciencia, negoció con ETA. Sin éxito. Ello le valió la indignación de las víctimas del terrorismo y la desconfianza de buena parte del electorado, porque ese proceso se vio empañado aún más por el escándalo de un «chivatazo» a ETA, hasta ser traicionado por los terroristas con dos asesinatos en la T4 tras meses de una tregua trampa. Zapatero ideó también un proyecto ideológico basado en la repetición sistemática de la igualdad y los derechos sociales, la aprobación del matrimonio homosexual, una nueva regulación del aborto… Incluso, una ley antitabaco ampliamente aceptada, y un serio impulso a la lucha contra la violencia de género. Sin embargo, el final político de Zapatero fue su gestión económica, que alcanzó un paro cercano a los seis millones de personas, un déficit público del 9 por ciento, y un riesgo inminente de intervención de España a manos de la UE. Achicharrado por su gestión y con una España en quiebra, Zapatero dejó paso a una mayoría absoluta del PP en 2011.

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