Guerra de trincheras en Twitter entre Ciudadanos y PSOE

La agitación política de la última semana ha intensificado el intercambio de recriminaciones entre PSOE y Ciudadanos, algo que viene siendo cada vez más habitual en los últimos meses. Twitter es el campo de batalla en el que más se ha notado este repunte de reproches entre ambas formaciones. Los partidos, que hace escasos dos años se aliaron para tratar de investir a Pedro Sánchez presidente, ahora se ven más separados que nunca.

El último enfrentamiento dialéctico se produjo a lo largo del día de ayer. Twitter asistió a un fuego cruzado de acusaciones entre los líderes de ambas formaciones políticas. El golpe más duro lo dio Sánchez, quien acusó a Rivera de «vender humo» y de «no tener ni proyecto ni equipo» después del «no-fichaje» de Manuel Valls por Ciudadanos.

.@Albert_Rivera anuncia un no-fichaje, Valls, para después culpar al resto de partidos de su NO. Lo nunca visto. Vende humo. Le dan calabazas y la responsabilidad es de otros. Es evidente que no tiene ni proyecto ni equipo.— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon)

30 de abril de 2018Poco antes de esta estocada socialista, el dirigente de la formación naranja reiteró, cómo ya hizo con anterioridad en relación con los presupuestos, la identificación del partido de la rosa con los independentistas y con los populistas vía Twitter. El mensaje de Rivera en cuestión, relacionado con el rechazo del PSC a la candidatura unitaria de Valls en Barcelona, aseveraba que «el PSOE está más cómodo apoyando a nacionalistas y populistas que sumando con los constitucionalistas para que la capital catalana recupere prestigio, convivencia y prosperidad».

En la misma tarde de ayer, los socialistas también forzaron otro choque dialéctico con Rivera después de que publicase un mensaje en su cuenta en el que aseguraba que en el pasado los socialistas votaron en contra del voto femenino. Esto fue discutido en la misma red social por varios dirigentes de la formación de Sánchez como Óscar Puente, quién instó a Rivera a documentarse y «leer al menos la Wikipedia antes de decir tonterías».

La dimisión de Cifuentes tensa la relación
Pero para encontrar el disparo de salida a esta crisis entre estos antiguos aliados hay que remontarse a la dimisión de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid. Tras conocerse la decisión, Albert Rivera anunció su intención de apoyar al candidato que presentase el Partido Popular y se negó a una posible investidura de Ángel Gabilondo; algo que no sentó nada bien entre las filas de la oposición. Para intentar hacer cambiar de opinión al líder de la formación naranja sobre la posibilidad de que Gabilondo accediese a la presidencia de la comunidad, el secretario general del PSOE le propuso reunirse pero Rivera se negó a acudir a la cita tras conocerse la marcha de la expresidenta popular. La tensión era palpable.

Esta negativa fue la mecha que impulsó el primer golpe repartido en esta «guerra de trincheras» donde Twitter se convirtió en un arma arrojadiza recurrida en ocasiones por ambos contingentes. Sánchez reprochó con un tuit al líder de Ciudadanos que no «haya tenido ni un minuto para hablar (con él) de la posibilidad de regenerar las instituciones de Madrid». Además, acusó a Rivera de «dedicar todo su esfuerzo» a sostener en la capital a «un PP corrompido hasta la médula». En declaraciones posteriores, Sánchez aseguró que a Cs «le tiembla el pulso» y le volvió a acusar de eligir al PP antes que realizar una «limpieza» en la Comunidad de Madrid aportándole «un presidente digno».

Me sorprende que @Albert_Rivera no haya tenido un minuto para hablar de la posibilidad de regenerar las instituciones de Madrid. Dedica todo su esfuerzo a sostener en ellas a un PP corrompido hasta la médula. pic.twitter.com/Dz0L0yvbC7— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon)

25 de abril de 2018«El PSOE es irresponsable, se ha podemizado»
El siguiente episodio de este enfrentamiento se produjo con la discusión en torno a los presupuestos en marcha. El presidente de Ciudadanos reprobó a los socialistas que se alineasen y votasen «con los separatistas» las enmiendas a la totalidad al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2018 y les criticó por bloquear las cuentas durante seis meses. «El PSOE se ha dedicado al no es no, el PSOE es irresponsable, se ha podemizado. Ustedes han bloqueado los Presupuestos seis meses», estalló Rivera.

Lejos de las redes sociales pero también en torno a los presupuestos, la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, acusó al líder de Ciudadanos de ser la «muleta» del PP y cargó contra él por defender las políticas «corruptas» de los populares. Tras el acuerdo del Gobierno con el PNV para subir las pensiones con el IPC, la socialista aseguró que Mariano Rajoy y Rivera son capaces de «mercadear» con los intereses de los pensionistas con el único objetivo de «seguir en el poder».

La batalla en las redes sociales se reanudó tras las declaraciones realizadas por Sánchez en una entrevista concedida a un conocido diario español. El secretario general del PSOE aseguró que Cs se han «aznarizado» y acusó a su dirigente de «encubrir la corrupción del PP en Madrid y esconderse en Cataluña». Además, el líder socialista aseveró que el partido de Rivera «es incoherente con su mensaje de regeneración en Madrid y no tiene iniciativa en Cataluña».

Como respuesta y utilizando las palabras de Sánchez en esta misma entrevista en las que aseguraba que no ve al PP «tan mal» como auguran los sondeos, Rivera volvió a la carga. Enarbolando una vez más su cuenta de Twitter, el catalán embistió al cabecilla de Ferraz criticándolo por hacer el «boca a boca al PP para resucitar el bipartidismo». A partir de este momento, el líder de Cs tuvo que hacer frente a un fuego enemigo en forma de tuits ya que su comentario fue replicado por diferentes miembros de la dirección socialista como Adriana Lastra. La «número dos» del PSOE utilizó también Twitter para increpar a Rivera: «El boca a boca se lo haces tú todos los días en el Congreso de los Diputados, vetando leyes sociales junto al PP, y en Madrid amparando el hedor insoportable de su corrupción», le reprochó la vicesecretaria general de los socialistas.

PSOE y Ciudadanos alcanzaron un acuerdo que ellos mismos intentaron vender a la opinión pública como «histórico» para tratar de investir a Sánchez como presidente del Gobierno en 2016, pero su tentativa fracasó estrepitosamente al no alcanzar los votos necesarios para constituirlo como tal. Desde entonces, la dirección estatal de ambas formaciones han emprendido diferentes direcciones y se han ido distanciando hasta llegar a la situación actual, en la que han alcanzado un clímax de división similar al practicado por los socialistas contra los populares a lo largo de toda su existencia.

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