«En el punto de mira» demuestra que comemos plástico

Hace casi 170 años, el antropólogo y filósofo Lufwig Feuerbach relató en su escrito «Enseñanza de la alimentación» que «el hombre es lo que come». Aplicando esa máxima a lo demostrado este lunes por los reporteros de «En el punto de vida», la frase no deja en muy buen lugar a la especie humana. En su última edición, la primera de la nueva temporada, el programa de reportajes de Cuatro demostró que el plástico, uno de los mayores peligros encubiertos presentes en la Tierra y el ecosistema, ha entrado de lleno en nuestra alimentación.

En un reportaje grabado por Boro Barber, Carla Sanz y Juan Carlos González, el espacio de la segunda cadena de Mediaset desveló varios datos de lo más reveladores. «En el punto de mira» recalcó que, en el Océano Pacífico, se ha formado una isla de 1,6 millones de kilómetros cuadrados formada en su práctica totalidad por plásticos. Un espacio de vastas dimensiones, que comprende el espacio que ocupan «Francia, España y Alemania juntas». En ese aspecto, los reporteros de Cuatro, que encontraron una botella vacía de lavavajillas en Lanzarote procedente de Costa de Marfil y utensilios llegados desde Egipto, también enfatizaron que solo se recicla el 30% del plástico del mundo y que España es «el segundo país que más plástico vierte al Mediterráneo». «El plástico invade el mundo», señalaron en el programa, alarmados y alarmantes.

El problema del agua
Según el formato de Cuatro, menos de una tercera parte del plástico que se desecha termina en su recipiente adecuado. El resto acaba en sitios que no son pertinentes para su eliminación, como vertederos, espacios abiertos y lo que es peor, el agua. En el programa, pusieron el ejemplo de un vaso de plástico que, arrojado a una taza del váter, una alcantarilla o cualquier superficie marina, puede terminar en ríos, en el mar y en los océanos. En una extensión de 5.000 m2 de Lanzarote, voluntarios requeridos por el programa encontraron, en apenas unas horas, 100 kilos de microplástico y 150 de macroplástico en aguas marinas.

Una vez llegan al espacio marino, las especies acuáticas ingieren estos plásticos, en su mayoría como microplásticos. Consecuencia de ello, esta sustancia entra en su alimentación y por ende, puede acabar con los animales y peces. Tal y como recalcaron en «En el punto de mira», un millón de especies marinas mueren cada año por culpa de los plásticos. Toneladas de envases, botellas, bolsas, vasos y utensilios de todo tipo acaban cada día en el mar, provocando la muerte de miles de peces. En abril, se encontró un cachalote muerto en Murcia, con 29 kilos de plástico en su estómago que le causaron una intoxicación letal. «Un vaso de plástico tarda apenas segundos en crearse, pero más de 500 años en desaparecer», explicaron en el espacio, que recalcó a su vez que «un estómago lleno de plástico puede provocar la muerte».

La cadena alimentaria, clave
La intromisión del plástico en la dieta de las especies marinas, a su vez, lo hace indirectamente en la de las personas. El pescado, elemento fundamental en la cadena alimentaria, termina contaminado por plástico y por ende, entrando en los organismos de los seres humanos que los ingieren. Así lo demostró «En el punto de mira», que habló con un experto que señaló que «uno de cada seis pescados» contienen microplásticos en su interior que a su vez, acaban en los cuerpos de quienes los consumen.

A ese respecto, el reportero Borja Barber adquirió cinco caballas en un supermercado que llevó a analizar a un laboratorio. En él, las pruebas desvelaron que todas ellas dieron positivo en plásticos. «Si no hacemos algo, pronto habrá más plásticos que peces», expresaron los científicos. Los reporteros, además, se hicieron análisis para testar en su organismo la presencia de plásticos. Los tres dieron positivo.

Pero la cosa no quedó ahí. Desde el programa, expertos concluyeron que fábricas de plásticos de Murcia y Granada eran culpables de varios tipos de cáncer hormonal. También, el espacio evidenció que un lote de melones cultivados cerca de estas fábricas dieron positivo en contaminación por plástico. El terror en los expertos era claro. «No hay que consumir tanto plástico». «Tenemos que dejar de tirar plástico al mar». Sin embargo, los reporteros demostraron que era «prácticamente imposible» hacer cualquier tipo de compra cotidiana sin utilizar plásticos.

No obstante, mejorar la calidad de la sustancia para que no sea tan contaminante es prácticamente imposible. Pese a ello, científicos de todo el mundo se encuentran trabajando en alternativas. De momento, lo único cierto es que Europa ha incluido al plástico en la lista de «componentes químicos peligrosos». Una noticia que no es nada positiva sobre un activo que no tiene sustituto. Desde la industria del plástico, por cierto, achacan este problema a un reciclaje inadecuado y a un problema de «incivismo» social.

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