El chófer sobornado con fondos reservados fue ‘casualmente’ el penúltimo de su promoción

El chófer de Luis Bárcenas sobornado para rescatar documentos de Javier Arenas, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal logró dos años de sueldo en dinero negro con pagos de 2.000 euros al mes y el enchufe en la Policía con 40 años de edad. Y, pese a ir enchufado por el propio Ministerio del Interior, quedó penúltimo de su promoción de 250 personas. Tan sólo una persona consiguió quedar por detrás suyo.

El documento que hoy publica OKDIARIO muestra el listado de su promoción. Y en él se puede comprobar cómo sólo una persona quedó por debajo de Sergio Ríos Esgueva.

Otro dato llama poderosamente la atención en el documento. Y es la edad con la que Ríos fue enchufado en la Policía. La primera fecha que se recoge en el documento hace alusión a la fecha de nacimiento. La de Ríos Esgueva es del 20 de enero de 1975.

La segunda fecha que figura en la ficha es la de incorporación al cuerpo, es decir, cuando acababan la academia tras dos años de formación. Por eso esa fecha coincide en el caso de todos los de la promoción.

Combinando las dos fechas, se puede calcular la fecha en la que entraron en su primer destino en el cuerpo de Policía todos los que pasaron la misma formación en la Academia. Y en el caso de Sergio Ríos entró en la academia con 40 años y salió hacia su primer destino con 42 años. Todo un récord cuando lo norma es que los acuden a la Academia de la Policía lo hagan con una edad cercana a los 25 años.

Y es que fue incrustado en la Academia con el destino ya fijado fuese como fuese: el iba a ser policía nacional, no porque estuviese más o menos preparado. Sino porque así se había pactado como parte del pago por rescatar documentos y grabaciones mientras estaba ocupado como conductor de Luis Bárcenas.

Fondos reservados

Desde Interior gestionaron los pagos de dinero con cargo a la bolsa de fondos reservados. Y desde el mismo Ministerio igualmente gestionaron el enchufe en el Cuerpo Nacional de Policía. El mecanismo de soborno dejaba, de este modo, contento a Sergio Ríos -el chófer topo- y generaba un sistema aparentemente discreto y secreto que no debería haber sido desvelado. De hecho, no lo fue hasta que el registro del domicilio del comisario José Villarejo por parte de Asuntos Internos desveló las pistas de la existencia de este dispositivo de destrucción de pruebas.

El fin último era -tal y como ha publicado OKDIARIO- detectar y retirar documentos y grabaciones de tres personas en concreto: Javier Arenas, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, tal y como consta en el material investigado por Asuntos Internos y en la propia Fiscalía.

Sergio Ríos se había ganado la confianza del ex tesorero del PP. Y eso lo convertía en el hombre perfecto para este cometido. Y esa idoneidad hizo pensar a los mandos de Interior que, si quería una plaza en la Policía como parte del pago, tampoco pasaba nada por dársela.

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