El asesino del cojín: «Asfixié a mi padre para que no sufriera por el alzhéimer»

Francisco Javier C. E. reconoció ayer ante el juez que el 6 de febrero de 2017 mató a su padre, enfermo de alzhéimer, asfixiándole con un cojín mientras dormía «para que no sufriera más debido a su enfermedad». En su declaración, que coincide con lo relatado en sede policial, el acusado confesó que tras el crimen trató de suicidarse a base de pastillas. Sin embargo, cuatro días después de la ingesta «despertó» y avisó por teléfono a la Policía de lo ocurrido.

Según su testimonio, en aquella época se encontraba inmerso «en una crisis» ya que no tenía trabajo y su pareja le había dejado. El juicio, cuyo fallo será emitido por un jurado popular, se reanuda hoy. El procesado se enfrenta a una petición fiscal de 20 años de prisión por un delito de asesinato, con la agravante de parentesco. Pena, que su abogado tratará de reducir a través del atenuante de confesión.

Según la Fiscalía, Francisco Javier se dirigió el 6 de febrero del año pasado al dormitorio de la vivienda donde estaba acostado su padre en la cama y, «aprovechando la imposibilidad del mismo para defenderse en cuanto estaba dormido y muy debilitado por su estado de salud, le colocó un cojín sobre la cara y presionó con el mismo hasta causarle la muerte por asfixia».

Cuatro días más tarde llamó a la comisaría de Policía de Móstoles para inculparse del asesinato de su progenitor. El 12 de febrero ingresó en prisión, donde permanece recluido.

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