Comprar gafas graduadas por internet, ¿el fin de las ópticas?

Tradicionalmente, cualquiera que empezase a notar que la nitidez de estas letras o de los paisajes que veía a lo lejos se tornaban borrosos, acudía a una óptica. Allí, le «paseaban» entre múltiples máquinas. «Ponga la barbilla aquí», «¿Cuál color ve más fuerte, el verde o el rojo?», «Avise cuando se junten ambas líneas» eran alguno de los requerimientos que el óptico pedía mientras apuntaba números incomprensibles para la otra parte. Finalmente, llegaba el veredicto de si era necesario o no empezar a usar gafas (o cambiar los cristales de las que ya se tenían), la elección de la montura en caso afirmativo y la espera de unos días hasta que la persona tenía entre sus manos a sus nuevas compañeras. Pero entonces llegó la época de internet, el e-commerce, la digitalización, la inmediatez y todo cambió. Incluso para las ópticas.

En la actualidad proliferan infinidad de plataformas web en las que todo el proceso descrito anteriormente se reduce a algunos «clics». Elegir la montura, elegir el tipo de cristal, ingresar los parámetros precisos de las lentes y en un par de días tenemos en casa unas flamantes nuevas gafas. Sin embargo, la mayoría de estos lugares online nos exigen que contemos con el diagnóstico de un especialista -cuyo trabajo aún no ha sido reemplazado por máquinas-. «Antes de realizar un pedido, necesitas tener una copia de tu graduación (…) Es importante que la graduación sea reciente, ya que se pueden haber producido cambios en tu visión. La graduación te la puede proporcionar un médico optometrista, un oftalmólogo y en una óptica», se dice, por ejemplo, en la página opticadirecta.es, donde dejan claro que a pesar de que el proceso se haya digitalizado, la figura experta (y humana) sigue siendo imprescindible, si bien la inmediatez puede provocar que muchos olviden este punto.

Las ópticas de siempre miran hacia internet
«En España, al contrario que en otros países, aún nos queda mentalizarnos de la importancia de la salud ocular. Pasa lo mismo, salvando las distancias, con el gremio de la odontología: hace unos años no se le daba tanta relevancia a algo tan básico como la salud dental. En ambos casos creo que vamos aprendiendo», afirma Miguel Ángel García, director general de Cione, cooperativa de ópticas nacida en los años setenta y que actualmente está formada por 1.200 empresas en toda España, la mayoría negocios tradicionales. Estos han visto en los últimos años cómo el sector está en plena transformación: primero llegaron las agresivas políticas de precios de las grandes cadenas, que ofrecían ofertas contra las que las ópticas de toda la vida tuvieron que apretarse (y mucho) el cinturón. A este nuevo modelo se le suma un nuevo canal: el online, que viene a remover los cimientos de las ópticas, basadas en el trato directo con el cliente.

Para adaptarse a los nuevos tiempos, Cione acaba de lanzar su propia plataforma online, Looktic. «La diferencia con otras webs es que en todo momento tienes el apoyo de los profesionales que están detrás de las empresas que forman la cooperativa», explica García, quien defiende que los principios de este nuevo proyecto es «por un lado, que el cliente esté satisfecho con la compra; y, por otro, que tenga las mayores garantías a la hora de adquirir un artículo tan importante como unas gafas, por ejemplo». De hecho, hay productos, como las lentes progresivas, que no se pueden adquirir sin pasar previamente por la óptica tradicional. «Para garantizar la salud ocular de nuestros clientes entendemos que un producto así debe ser supervisado por un profesional», apunta el director general de Cione. Aún así, desde la página web es posible escoger entre 82.000 referencias, que se sirven tanto a domicilio como en los establecimientos físicos, a gusto del consumidor. «En realidad se trata de un canal más que complementa al resto», asegura García.

Si se le pregunta acerca del futuro de la óptica y la desaparición del comercio tradicional, el portavoz de la cooperativa no augura su fin. «Internet tiene mucho recorrido, sobre todo para llegar a un público más amplio; pero todos los estudios aseveran que el consumidor es onmicanal», sentencia. Aún con todo, internet ha irrumpido en el mundo de la óptica y todo indica que lo hace para quedarse.

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