Cien años de la llegada del petróleo a Canarias

La llegada del petróleo, algo tan normal y que ahora plantea análisis como la descarbonización de las carreteras, apenas tiene cien años de presencia en las islas Canarias. El producto fue revolucionario en en el archipiélago porque servía como punto de escala para reexportaciones.

El marco fiscal de las islas favorecía su introducción pero los canarios optaron por proteger a sus plataneros y sus tomateros en la UE y se liquidaron los bajos impuestos para poder transitar con mercancías y, después, la electrónica, es decir, sus puertos francos. Un siglo después, los canarios «disfrutan» de tener el precio de la gasolina más caro de Europa a pesar de la monserga oficial de ser plataforma de negocios entre continentes.

El petróleo enfila ahora el mismo rumbo que tuvo en el archipiélago productos como el carbón que, aunque tiene menos azufre, desde el punto de vista visual y logístico, era problemático.

En 1922 en Canarias circulaban 1.096 vehículos y en 1930 lo hacían 7.662 coches

El petróleo se comenzó a explotar industrialmente en Estados Unidos en 1859 y, a Canarias, en 1862. Comenzó a llegar de forma de queroseno que echó el

aceite de esquisto

que se usaba para lámparas de iluminación. En las islas se empleaban unos aceites vegetales que no eran productivos; pero era lo que había: como las lentejas.

El crudo que salía del yacimiento de Titusville en Pensilvania a treinta metros bajo el suelo se presentaba en las islas en 1919. Realmete, el mercado canario no era rentable; pero sí útil para hacer envíos a África y Europa. El fin de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918 y la firma del Tratado de Versalles en 1919 vino muy bien a las islas.

El petróleo entraba en las islas Canarias en buques de vela americanos «Clipper» que se cargaban en Port Arthur, Texas. Entonces, en latas de cinco galones, que son 18,9 litros. No fueron comerciantes de nuestro país los que trajeron el petróleo a las islas. Sino empresas portuarias que tenían aquí sus intereses.

La llegada del petróleo vino muy bien al despegue de la economía canaria y ubicó a las islas en el mapa del poder energético de Europa por los intereses de las potencias. El mercado interno era agrario fundamentalmente. Porque el primer vuelo chárter con turistas surge en Gran Canaria en 1958 meses antes de la entrada de España en el FMI. 30 años después de la llegada de petróleo a las islas.

Mientas Europa se desangraba en la batalla del Somme y Estados Unidos decidía intervenir en la entonces la Guerra Europea, el capital internacional aceleraba su entrada en las islas para controlar su energía. Ya tenían el transporte y la agricultura.

De acuerdo con los archivos del Puerto de Las Palmas, la primera sociedad que entra en las islas se llama VOCI, que abre en 1917 como filial de Eider. Eider estaba en las islas desde mediados de 1910 con una especie de gasolina que llamana «Sunflower». La filial hispana de la holandesa

Dutch Shell inicia sus actividades con Miller y Hamilton
en las dos capitales canarias.

Tráfico
En Tenerife, Shell puso a la venta carbón para buques. Pero, a efectos mercantiles, la primera petrolera en Canarias era holandesa y se llamaba, y denomina, Shell, con sede en Las Palmas.

El motivo de escoger el Puerto de Las Palmas no sería casual. Hay un detalle: en 1915 el puerto de Las Palmas era el segundo tras el de Nueva York en tráfico de mercancías del mundo. En 1922 en Canarias circulaban 1.096 vehículos y en 1930 lo hacían 7.662 coches.

En 1919, Shell colocó en el Puerto de Las Palmas al buque tanquero «Strombus» que hacía los suministros con el buque nacional «Mar Rojo». Ese barco en 1920 se cambió por el «Volute» y en 1920 la empresa crea su primera factoría industrial en las islas.

Ya en los carnavales de 1930 comenzó a funcionar el primer buque y, al mismo tiempo, flotante para dar suministro a otros buques. Se llamaba «Trophom». Y comenzó a dar servicios con nuestro «Almirante Cervera» el cinco de mayo de 1930.

Y llega el refino
En 1923, dos empresarios canarios,
Juan Díaz Jiménez en Tenerife y Julio González en Gran Canaria se lanzan las operaciones en las islas Canarias de la firma «Petróleos de Porto Pi», una sociedad mixta basada en Baleares. Porto Pi fue una de las empresas fundadoras de Trasmediterránea. 101 años después, la naviera es propiedad del lanzaroteño Antonio Armas.

En 1927 llegó el decreto ley 1142 que creaba el Monopolio de Petróleos que permite que se establezca en las islas la refinería de Santa Cruz de Tenerife. Después vino BP Española de Petróleos y Hermanos Artiles, que movilizan recursos para comercializar lubricantes.

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