Borrell dice ahora que «ningún país civilizado» celebra referéndums de autodeterminación

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, desdeñó este martes en el Foro España Internacional la posibilidad de que se celebre un referéndum de autodeterminación como antídoto para acabar con el desafío independentista, ya que «ningún país civilizado» organiza este tipo de consultas.

Así se pronunció el jefe de la diplomacia española en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid, en el que reconoció que la imagen de España en el exterior se ha visto «seriamente dañada» por la «propaganda» de los independentistas que ha tenido un soporte importante por parte de la Generalitat de Cataluña.

Explicó que su labor al frente de Exteriores incluye el trabajo para «corregir» ese mensaje y «recomponer» la imagen internacional de España, lo que le sirvió para apuntar que «algún éxito estamos obteniendo» en esa cuestión. «El Estado no va a perder este combate», dejó claro.

Entre esos logros, citó el haber conseguido que el secretario general del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland, mostrase el «pleno apoyo» del organismo que dirige al marco constitucional español y subrayase su «plena confianza» en la independencia del poder judicial de España. «Que lo diga yo no tiene mérito, pero que sea él, el encargado de la institución europea que vela por los derechos humanos, es digno de resaltar», dijo.

Reiteró que sobre España se cierne un «amenaza muy grave»: la «pérdida de su integridad territorial» y el ver «amputado» el «20% de su PIB». «Esto no es una broma», advirtió.

Afirmó que está centrando sus esfuerzos en hacer entender a las instituciones, universidades y medios de comunicación internacionales la situación que se vive en España y creyó llegado el momento de que el Gobierno trabaje para «bajar esta insoportable tensión» mediante la vía del «diálogo político», ya que el Ejecutivo no está facultado para usurpar las competencias de otro poder del Estado.

El jefe de la diplomacia española dedicó buena parte de su discurso a refutar las tesis de los independentistas, recordando que la Comisión de Venecia jamás ha apoyado sus postulados, como lo demuestra, a su juicio, la carta que este organismo remitió al expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont en la que le advertía de que si aspiraba a contar con su apoyo para el referéndum primero debía alcanzar un acuerdo con el Gobierno dentro del marco constitucional y normativo español.

Borrell hizo un aparte para comentar las últimas declaraciones del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras en las que dejó clara su inclinación por alcanzar un acuerdo con el Gobierno sobre un referéndum, pero avisando de que si no hay una entente el Ejecutivo corre el riesgo de provocar un nuevo 1-O.

El ministro disertó sobre la necesidad de «hablar sobre los problemas a resolver y hablar para disolver los problemas imaginarios», lo que le permitió observar qu

e un «referéndum de secesión, no de autodeterminación», no está amparado por la ley española, la legislación europea ni por el derecho internacional. Reconoció que existe una excepción a su tesis: Escocia.

Esto le sirvió para aseverar que «en el resto del mundo civilizado esto no se hace, ni siquiera en Canadá». Se preguntó el lugar donde se especifica que el de autodeterminación es un derecho y previno a quienes utilicen al exprimer ministro británico David Cameron como estadista que entendió mejor que nadie la manera más adecuada para canalizar las aspiraciones de los nacionalistas escoceses que éste «no pasará a la historia» como el mejor gobernante que han tenido los británicos, porque «se jugó su país al póker un par de veces».

A su vez, enumeró situaciones análogas a las aspiraciones independentistas catalanas en otros lugares del mundo -como Venecia, Baviera o dos estados en EEUU-, cuyos tribunales nacionales han rechazado por no ajustarse a derecho.

Por otro lado, Borrell comentó la actuación de la justicia de Alemania y la de Bélgica en relación con las peticiones de extradición de los líderes independentistas huidos. En esta cuestión, diferenció la actitud de los tribunales alemanes, cuyos tribunales consideraron que «no hubo violencia en grado suficiente para justificar el delito atribuido» a Puigdemont, con la de los jueces belgas, con quienes «siempre ha habido problemas». Puso como ejemplo de ello que en el pasado se negaron a extraditar a una etarra acusada de delitos de sangre que «hoy regenta tranquilamente un restaurante en una localidad flamenca». «Con estos antecedentes, probablemente la justicia belga tiene respecto de la justicia española una visión distinta de la realidad», dijo. A pesar del desacuerdo que pueda existir con las decisiones de los tribunales belgas sobre el procés, mostró su respeto al trabajo que desempeñan.

Por último, Borrell confirmó que su departamento presentará «en los próximos días» el recurso contencioso-administrativo contra el decreto 126/2018 de la Generalitat de Cataluña por el que se restablecen sus delegaciones en Reino Unido e Irlanda, Alemania, EEUU, Italia, Suiza y Francia.

Explicó que si todavía no se ha presentado, se tiene de plazo para hacerlo hasta el próximo 28 de septiembre, se debe a un «puro problema de procedimiento», ya que el recurso se ha de presentar «bien» puesto que la Generalitat no ha cumplido con las condiciones que establece la legislación vigente para la creación de delegaciones en el exterior.

Powered by WPeMatico