Arcángel: «Hasta que uno no fracasa en soledad y lo admite, no avanza»

Saltó la tapia del fandango cuando todavía era un niño para buscar oportunidades en el flamenco a campo abierto. Ese inconformismo que le mandó a ir más allá de los cantes de su tierra le ha llevado a probar de todo, lo dulce y lo amargo, hasta convertirse en figura indiscutible del cante por su conocimiento, su prodigiosa voz y ese esfuerzo por renovar desde la raíz. «En el flamenco tenemos que andar siempre con un pie bien puesto en el pasado, pero este pie debe ayudarnos a dar impulso hacia el futuro», asegura. Acaba de presentar nuevo trabajo en el que estira el maridaje entre la cultura jonda y las voces búlgaras que inició su maestro Enrique Morente.

Fue en «El Séptimo de Caballería», el programa que presentaba Miguel Bosé en la primera cadena, donde Arcángel escuchó por primera vez a un grupo de voces búlgaras. El cantaor acudió al plató para hacer los coros a Enrique Morente. La experiencia dejó poso. «Sabía que este era un futuro proyecto discográfico pero para llegar ahí tenía que tener el contexto adecuado, la relación personal y artística que me permitiera moldearles como yo quería», explica. Una convivencia con las 11 mujeres búlgaras y su director Georgi Petkov que se fue fraguando concierto a concierto hasta conseguir que las Nuevas Voces Búlgaras terminan empastando a compás el cante por alegrías o por bulerías. El resultado está en un disco que impacta por su transmisión en el que el onubense ha apostado más por los estilos rítmicos que por los hondos y que probablemente sumará nuevos adeptos a su causa. «No he pensado en el público al hacer el disco. Solo es la música que me apetecía hacer en este momento. No he puesto ni los palos en él. Lo mismo no es un palo, es música. Es lo que se nos ha ocurrido hacer», aclara.

«Al este del cante» está grabado en directo en los conciertos en Alájar (Huelva), La Granja (Segovia) y Mérida (Badajoz), al igual que su anterior disco registrado en tablaos de Madrid, Sevilla y Barcelona. «Cuando estás frente al público te colocas de una manera diferente, no solo por el respeto o el nerviosismo. También por el hecho de no poder parar porque te has equivocado. El directo te exige mucha concentración y eso me gusta mucho», afirma.

Camarón, Morente, Lole y Manuel …y Lorca
Un disco en directo con una excepción, la colaboración de Lole Montoya. «”Cabalgando” es el único tema grabado en estudio. Para mi el hilo argumental del nuevo proyecto es la libertad expresiva, la mía. Ese hilo lleva un agradecimiento a esa parte del flamenco que nos abrió muchas puertas y rompió muchas cadenas, a lo que hicieron Enrique Morente, Camarón y Lole y Manuel. Y los tres utilizan los textos de Lorca. En el repertorio ya estaban la “Baladilla de los tres ríos”, “La leyenda del tiempo” y “La aurora de Nueva York”. Y una vez que el disco estaba terminado pensé que el círculo sería más que redondo si Lole Montoya aceptaba mi invitación», comenta juntando las manos y añadiendo «ahí están plasmados mis gustos musicales, la gente que admiro y la gente que ha hecho un beneficio al flamenco que no podremos devolverles nunca».

Camarón, Lole y Manuel, Lorca… y de nuevo Morente. «Este disco y su espectáculo no se entiende sin que Enrique lo hubiera iniciado. Él me enseñó a ser libre, a respetar mi profesión y a mis compañeros», recuerda. Cuando se le pregunta por el flamenco después del maestro se detiene en silencio. «Date cuenta que a mí se me ha apagado una luz, la inspiración. Para mi Enrique ha sido, sin duda alguna, el que me ha abierto los ojos a como yo veo el flamenco. Ha habido otros, como Camarón y Caracol que también inciden en mí. Pero Enrique aunaba unos conceptos que suponen mi visión del flamenco. Entonces, bueno, el panorama después de Ennrique…imagino que los que estamos ahí, hacemos lo que podemos», se sincera.

Nombres como mazas que derribaron muros para ensanchar una cultura en la que hoy casi no se ven los límites. Al cantaor se le tuerce el gesto cuando habla de cualquiera de los dos extremos, los puristas y los que él califica «kamikazes, porque desde hace tiempo quieren desvirtuar algo que no conocen. Y no hay que confundir eso con valentía. Valentía artística hay que tener siempre», asegura sin señalar a nadie. Para Arcángel tan nocivo es el exceso como el inmovilismo. «No podemos estar anclados en el pasado permanentemente. Los puristas no tienen la potestad para decir lo que vale y lo que no vale. Claro que no todo está creado en el flamenco pero cuando quieres pertenecer a una comunidad tienes que aceptar sus reglas», razona.

Con la presentación del disco se anuncia una gira con el coro búlgaro por ciudades como Barcelona, Cádiz, Logroño, Málaga y cuatro fechas en Madrid, aunque eso no interrumpe sus recitales tradicionales de guitarra y voz, ni el espectáculo Tempo de Luz con Carmen Linares y Marina Heredia, que acaba de triunfar en Nueva York. «Me divierte estar en varios frentes al mismo tiempo y descubrir cosas en otros y que otros me permitan a través de ellos conocer cosas en mí mismo», asegura. Cuando se le pregunta si se aprende más de los compañeros o de los fracasos, no lo duda. «De los fracasos siempre. Es curioso, hasta que uno no fracasa en soledad y lo admite no avanza. Si fracasas delante de la gente, te vas a casa y sigues creyendo que eres el que ha inventado el mundo, mal vas. Pero cuando te analizas tú solo y admites que estás equivocado es cuando hay un avance preciso. Ese es el paso necesario», concluye.

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